
Ya no oigo ni a Sinatra ni a Beethoven. Ya no veo la luz. ¿Cómo sería el calor que me dabas que desde el centro del sol estoy sintiendo frío? Tengo frío. Nada más que eso.

“Hace tiempo, descubrió que vivía una serie de situaciones relativas: una estabilidad que a veces pende de un hilo, un equilibrio que nunca le ha inspirado demasiada confianza. Al fin y al cabo, un conjunto de incertidumbres que intenta apuntalar.




Anoche hubo un eclipse de luna, es decir, una coincidencia geométrica y premeditada por los dioses, que cada vez que se emborrachan, juegan a las desapariciones astrales. Danna, como la luna, se eclipsa a veces para protegerse, ofreciendo una estampa atípica de lo que su entorno espera de ella. Desde que Danna es Danna, y no una simple mortal, deja que su luz se la coman los demás, ocultando la cara que nunca fue la oculta. La batalla de Darío esta vez no es otra que desmitificar a la luna. Hace tantos años que la mujer fue elevada a la categoría de mito, que hoy día, los hombres, tienen asegurada la no intervención femenina en la realidad política y social. Bueno, algo está cambiando. El mito de la diosa Luna es tan antiguo como la voluntad masculina de hacer notar una irracional superioridad. Mito es precisamente algo irreal; por eso sólo en fábulas y leyendas veremos a la mujer como protagonista o impulsora de los designios del destino del hombre. Desde el principio hasta el fin, fue la mujer quien cargó con las culpas de los males que nos aquejan. Pandora y Eva son la perdición original de la humanidad. Un eclipse de luna puede ser el augurio apocalíptico que Nostradamus dejó escrito con su masculino puño y su matemática letra. Si Danna se oculta, pensaremos que sólo Danna tiene la culpa. Esta es ahora la batalla de Darío.Estrella de la noche que no iluminas, Ni la mitad de lo que mi noche necesita. Estrella de la noche que recuerdas, Que la mitad de mí, en mí no habita.
Estrella de la noche que no iluminas, Ni la mitad de lo que mi noche necesita. Estrella de la noche que recuerdas, Que la mitad de mí, en mí no habita.